El sol resplandecía sobre mi rostro. Era tan difícil reconocer las consecuencias de mis actos. Los pensamientos no surgían, era imposible concentrarme. Después de esa unión especial, el sudor me arropaba, cualquier sentimiento se escapaba. En la nada de este mundo, tú y yo estamos vacíos, sin deseo para hacer otra cosa en la vida. Tú sobre mí, yo mirando tus ojos negros, que como bellos azabaches seducían mi pensamiento, sometiendo mi voluntad al deseo de amarte por completo. Mas en este día de marzo la soledad nos acompaña. Quisiera que el tiempo no transcurriera, que este instante fuera eterno, pero tú y yo sabemos que ha llegado el momento de partir. Todo fue marcado cuando se nos unió aquella desconocida llamada soledad. Ella deshizo nuestro lecho desde el instante en que penetró en nuestras vidas. ¿Vida?, ¿qué vida?, ni siquiera eso existía, simple ilusión producto ingenuo de nuestras mentes, mentes que sólo conocían el amor inherente a nuestros cuerpos. Un amor que no mermó hasta el fatídico día en que conocimos a nuestra némesis: la separación. Pero el amor como río que fluye constante, que olvida el veneno, que limpia el dolor, ha sido la cura que nos ha reunido, que nos ha traído a este escenario de nuestras vidas, donde nos hemos reconciliado en este día.
Vilnya Payano, Melissa García, Nelysa Suriel, Isaac Vílchez, Cristian Dickson, Carlos Pérez.
Vilnya Payano, Melissa García, Nelysa Suriel, Isaac Vílchez, Cristian Dickson, Carlos Pérez.
23-4-2011/ 12:33 P.M.
Estoy ardiendo,
Siento en mi cuerpo el calor de un desierto,
El brío incontrolable del dulce deseo,
El anhelo irreal de sentir tus besos.
Es que siento tu cuerpo tan cerca de mí,
Pero a la vez estoy consciente de que no estás aquí,
Solloza mi alma, la pena me mata,
Me ata y desata a este duro sentir.
Es iluso este sueño de inocente poeta,
Esta mentira vivida por mi loco corazón,
Percibir tu figura en mi casa completa,
Memorar tus andanzas por toda mi esencia.
Soy un manojo de hormonas completamente revueltas,
He perdido mi unión con el sentido y la razón,
Al saber que te amo y que tú no estás cerca,
Por hallarte muy lejos batallando en la guerra.
Melissa García, Elaine Taveras y Cristian Dickson
23-4-2010/ 1:25 P.M.
El sillón está vacío, Ni un alma lo ocupa,
Sobre él se halla el libro,
Que recuerda a la amada.
Cual hombre viera sus escritos, entendería el ansia,
El amor ya sentido, por su corazón escarlata.
Brillaba su alma cual piedra preciosa,
Que al corazón de su lector cegaba.
De ojos verdes era ella,
De labios rojos llenos de ofertas,
De palabras libres que enredaban,
Con los finos hilos de su espera.
“¿Por qué te abates alma mía?,
¿Por qué tú gimes dentro de mí?,
Si sabes bien que dado a la espera,
Ella habitará junto a ti”.
Y cual sentido se encuentra en ésta,
Prosa de larga idolatría,
A su figura, a sus gemidos, a su cariño y compañía,
Si no se resalta ese libro, aquel escrito que lo ilumina,
Con la luz de su recuerdo, aquella amante que lo acobija.
Cristian Dickson e Isaac Vílchez
Viernes 16 de abril del 2010 a las 1:00 P.M.
Sobre él se halla el libro,
Que recuerda a la amada.
Cual hombre viera sus escritos, entendería el ansia,
El amor ya sentido, por su corazón escarlata.
Brillaba su alma cual piedra preciosa,
Que al corazón de su lector cegaba.
De ojos verdes era ella,
De labios rojos llenos de ofertas,
De palabras libres que enredaban,
Con los finos hilos de su espera.
“¿Por qué te abates alma mía?,
¿Por qué tú gimes dentro de mí?,
Si sabes bien que dado a la espera,
Ella habitará junto a ti”.
Y cual sentido se encuentra en ésta,
Prosa de larga idolatría,
A su figura, a sus gemidos, a su cariño y compañía,
Si no se resalta ese libro, aquel escrito que lo ilumina,
Con la luz de su recuerdo, aquella amante que lo acobija.
Cristian Dickson e Isaac Vílchez
Viernes 16 de abril del 2010 a las 1:00 P.M.